¿Qué ocurre cuando dejamos de gestionar el cambio y empezamos a darle forma?
¿Pueden las organizaciones convertirse en lugares donde las personas, las ideas y las comunidades hagan algo más que simplemente sobrevivir al cambio?
Esa fue la pregunta central del evento de aprendizaje «Fit for the Future» celebrado en Leipzig. Durante tres días llenos de actividad, socios e invitados de toda Europa se alejaron de su rutina diaria para explorar un tipo de liderazgo más ambicioso: regenerativo, inclusivo y preparado para el futuro.
No hubo largas conferencias desde la tribuna. En su lugar, los participantes analizaron sistemas, pusieron a prueba ideas, cuestionaron supuestos, participaron en juegos, compartieron experiencias y plantearon preguntas difíciles sobre cómo funcionan realmente las organizaciones.
Más que un curso de formación
La actividad de aprendizaje, enseñanza y formación de Leipzig reunió a 17 participantes de siete países, con perfiles que abarcaban desde la gestión y la formación hasta la ingeniería, la psicología y el trabajo en proyectos de la UE.
El programa abordó temas con los que muchas organizaciones están lidiando en estos momentos:
¿Cómo pasamos de la sostenibilidad a la regeneración?
¿Cómo podemos integrar la inclusión en el día a día del trabajo?
¿Cómo es un buen liderazgo cuando todo parece estar interconectado y es incierto?
¿Cómo pueden los equipos generar el cambio juntos en lugar de esperar a que suceda?
La respuesta no fue un modelo único, sino un conjunto de perspectivas, herramientas prácticas y conversaciones que los participantes podían adaptar a su propia realidad.
Ideas que la gente podía poner en práctica
Una de las conclusiones clave más evidentes de Leipzig fue que las grandes ideas solo importan cuando se traducen en acciones.
Los participantes destacaron los mapas de pensamiento sistémico, las actividades de cocreación, las prácticas de comunicación en materia de diversidad, equidad e inclusión (DEI), las herramientas de autoevaluación y el «juego de los gansos» regenerativo como métodos que podían utilizar con sus propios equipos. Estas actividades facilitaron el debate sobre cuestiones complejas: el poder, los prejuicios, la colaboración, la inclusión y las conexiones entre las decisiones.
Como señaló un participante, gestionar a las personas también significa comprender los sistemas que las rodean. Otro reflexionó que la inclusión no es solo una política, sino que se construye a través de las acciones cotidianas, los comportamientos y la mentalidad de todos los miembros de una organización.
Ese es precisamente el cambio que «Fit for the Future» pretende fomentar: pasar de las buenas intenciones a hábitos que definan la forma en que las personas trabajan juntas.
El resultado: mayor confianza de cara al futuro
La acogida del evento fue abrumadoramente positiva. Todos los participantes afirmaron que el programa era claro y estaba bien estructurado, mientras que el 88 % señaló que la formación había cumplido plenamente sus expectativas.
Y lo que es más importante, los participantes se marcharon sintiéndose mejor preparados para el futuro. Casi todos los encuestados afirmaron que el programa había tenido un impacto significativo en su comprensión de los retos a los que se enfrentan sus comunidades, sus carreras y sus organizaciones. Casi nueve de cada diez se sentían muy o totalmente preparados para afrontar los cambios y retos futuros.
El evento también reforzó la confianza de los participantes para promover la diversidad, la equidad y la inclusión, y para crear culturas de trabajo más colaborativas.
Un futuro por el que vale la pena esforzarse
La sesión más exitosa se centró en las prácticas organizativas y de gestión regenerativas. Pero el verdadero valor de Leipzig fue mayor que el de cualquier módulo en concreto.
Demostró que el cambio no comienza con un documento estratégico perfecto. Comienza cuando las personas tienen el espacio para pensar de forma diferente juntas, para detectar conexiones, cuestionar viejos hábitos y probar mejores formas de trabajar.
La experiencia de Leipzig plantea a «Fit for the Future» un reto práctico: llevar estas conversaciones, herramientas y nuevas perspectivas de vuelta a nuestras organizaciones, y utilizarlas para hacer que el cambio sea más inclusivo, más colaborativo y más regenerativo.